El arte tiene multiples formas
de expresión, yo diría que infinitas por eso necesito y me aventuro a crear
estas piezas, que desde mi visión de pintor tienen algo de eso, de pintura
en el espacio, ese color rojizo, desgarrado que se desplaza con suavidad pero
a la vez con tensión, invadiendo parcelas que a la pintura se le niegan, sutileza,
poder trabajar alrededor de, me seduce, me atrapa en un mundo de muchas dimensiones
y mas sentimientos.
Trozos de hierros, alambres, oxidos, encontrados y manipulados
para conseguir la postura, el efecto deseado, teniendo en cuenta su intimidad,
la grandeza del tiempo que ha pasado por ellos, tratandolos con mimo y ternura
intentando en lo posible no despertarlos, y seguirlos respetando, en otro
entorno, en otro momento, con otra gente.
Rastros entre el óxido y la sombra
Acostumbrados como estamos a lo presente, a lo real y concreto,
a lo bien definido, lo que puede afirmarse y comprobarse; cómo explicar entonces
lo que ha sido, aquello que no existe porque ya ha terminado, cuanto ha dejado
sólo una efímera huella, un rastro débil y a veces impalpable, un registro
que en muchas ocasiones sólo permanece en el alma y el recuerdo. Quizá la
única salida esté en el arte.
Si la abstracción del color reduciéndolo al negro y a una
gama de grises matizados fue la herramienta de Ángel Santiago para exponer
en el lienzo el concepto de marca o de vestigio, ahora nos revela en su escultura
una lúcida capacidad para trazar dibujos en el aire, resolviendo con eficacia
el trabajo del hierro mediante soldaduras y oxidación.
Sus piezas, de pequeño formato, son poesía visual en la
que un lector audaz detectará las heridas del tiempo: esqueletos varados de
ballenas-barco, indicios arqueológicos de vida, un surco antiguo, la erosión
del ser y la entelequia. Remedando a los maestros del volumen creado en el
vacío (desde Gargallo a Chillida), Ángel Santiago juega con la sombra como
elemento básico de sus composiciones, tanto en las más sencillas, como en
aquellas de compleja trama.
Igual que Bran Van Velde (Holanda, 1895 -Francia, 1981),
con quien comparte exposición en un marco excepcional, Santiago prefiere sugerir
a narrar y resume la historia en un fragmento.
GRACIA IGLESIAS
Critica de arte